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sábado, 16 de junio de 2012

La melodía del viento


Capítulo 2: La carta y Caleb.


A medida que pasaba el tiempo me iba quedando dormida, cuando finalmente caigo en un sueño profundo, a pesar de que  me había pasado doce horas durmiendo la noche anterior estaba cansada, mientras duermo sueño con aquel bosque que había al lado de la casa, continuo por él hasta llegar aquella casa de madera, cuando me acerco y la intento abrir no puedo y al mirar  por un agujero que hay en la puerta, me encuentro con otro, esto hace que me despierte , mi hermano me observa con una cara extraña :
-¿Qué te pasa tienes la cara pálida?-
-He tenido una pesadilla, ¿cuánto he dormido?- le pregunto
- Unas dos horas- dice mirando el reloj del coche- puedes dormir un poco más, te despierto cuando paremos para comer-

-No hace falta, estoy bien, Julio- le digo colocándome los cascos, a veces parece que él es el mayor aunque le saque cinco años pero bueno de igual. Pasamos todo el viaje en silencio, hicimos dos paradas antes de llegar una para comer y otra para llenar el depósito del coche de gasolina, cuando por fin llegamos al pueblo es de noche, entonces observó la casa y la única palabra que me viene a la mente es “maravillosa”, yo que me imaginaba que la casa estaba hecha una ruina pero me encuentro con una casa de tres pisos y de color blanco.
-¿Esta es nuestra casa?- pregunto alucinando.
-Si- me dice mirando desde adelante del coche -¿te dije que  no  estaría tan mal?-
-Debería haber escuchado más- digo mientras salgo de coche, me estiro y voy directa al porche de la casa, espero a que mis padres lleguen hasta la puerta para abrirla y al abrirla me encuentro con un palacio de casa, era preciosa y cuando me mostraron mi cuarto me quedé de piedra, era la habitación que había deseado, paredes moradas decoradas con alguna otra nota musical, escritorio  de color haya con partituras encima de la mesa, un gran armario con una pequeña repisa para el violín y por último lo que más me impresiona de todo es una gran estantería llena de los libros que más me gustaban, simplemente no digo nada y me siento en la cama, mis padres me dejan sola y aprovecho para observar más de cerca las partituras, las reconocía perfectamente eran las de mi abuelo, cuando era pequeña me las tocaba con el violín por eso decidí empezar a tocar el  violín, rebusco entre ellas y encuentro una pequeña llave, era la que llevaba mi abuelo en el cuello, siempre me dijo que era muy importante y que le debía guardar el secreto, aunque no sabía exactamente cual, de todas formas cojo la llave y la cuelgo en el pomo de la puerta del armario, me tumbo en la cama cuando se me cae la nota de Liam, se me había olvidado completamente, la abro y entonces empiezo a leer:


Querida Alicia:
No sabía cómo empezar esta carta sin sentirme tan ridículo como me siento ahora, pero no puedo decírtelo en persona, bueno ya no hay marcha atrás, desde que te vi el primer día en la cafetería no podía evitar sentirme como me siento ahora: corazón acelerado, manos sudorosas, mariposas en el  estómago,… Bueno creo que ya sabes por donde voy, bueno lo que quiero decirte es que “TE QUIERO” desde el primer día que te conocí, ya se la pregunta que te estarás haciendo ¿por qué yo? Y ahora te contesto con otra pregunta  ¿y por qué no?, yo te amo y  es la verdad, aunque no te lo creas y si me estoy confundiendo  y si te lo crees (ya que es la verdad), quiero tu respuesta y si no me contestas iré hasta allí y te convenceré, porque no me rendiré tan fácilmente, por favor llámame, escríbeme o como si quieres enviarme una paloma mensajera, pero contéstame por favor.
TE  QUIERE:
Liam.

Abatida me tiro  a la cama, pero el cansancio puede conmigo y me quedo dormida, entonces sueño con la cafetería, entro y esta Liam, solo, sin nadie mas en ese momento Liam esta cantando con su maravillosa voz, pero hay algo extraño en él, cuando se da cuenta de que estoy aquí, deja de cantar se acerca hacia a mi me coge de la cintura y entonces acerca su cara a la mía y me besa, le aparto y le digo que no siento lo mismo pero para que le da igual vuelve a apoyar sus labios en los míos y le intento  separar pero él es fuerte.
-Liam, por favor déjame- le digo mientras me intento separar y esta vez consigo empujarle hasta una distancia en la que me pueda librar de otro beso- ¿Qué haces Liam?-
-Quiero saber tu respuesta- dice con una sonrisa picarona- aunque con este beso ya la tengo-
-¿Y como la has interpretado?- digo con una ceja arqueada- Aunque ahora que lo pienso, esto es un sueño, ¿como quieres que te de una respuesta?-
-Es complicado de explicar, pero, a tu pregunta de antes creo que es un si ya que me has devuelto el beso-
-¡NO TE LO HE DEVUELTO!, ¿y cómo que es complicado de explicar?- digo con un tono enfadado.
- Entonces es un no, bueno cuando resolvamos esto te lo explico-
-¡SI ES UN NO!, AHORA ME LO QUIERES EXPLICAR POR FAVOR-
-Bueno lo habré interpretado mal, bueno pues…La verdad es que me he colado en tu sueño solo por saber la respuesta, aunque menudo chasco me he llevado-dice mirando hacia abajo y entonces me comienzo a reír- ¡¿ QUE ES LO QUE TE HACE TANTA GRACIA?!- dice en un grito
-Pues es que no te creo, yo creo que es mi imaginación que me esta jugando una mala pasada, a parte, ¿Cómo demonios se puede meter una persona en tus sueños?- digo entre carcajadas histéricas.
- Pues utilizando la magia- entonces me quedo callada- ¿Ya no te ríes?, si, soy un mago- sigo sin articular palabra- ¿Alicia?, ¿estas bien?-
-S-i, pero ahora mismo me voy a despertar  y no quiero que te vuelvas a colar en mis sueños, y aunque creo que todo es parte de mi imaginación, una parte de mi cree que es verdad así que por si acaso quedas avisado, ¿entendido?- digo intentando que no se me quiebre la voz.
-De acuerdo, pero antes- se acerca sigilosamente y me besa, después de un rato se separa y dice- Que pena que no pueda volverme a colarme en uno de tus sueños para besarte- en ese momento, me pellizco el brazo y me despierto.
Cuando abro los ojos me toco los labios y me levanto.
-Maldito idiota- susurro mientras me visto, bajo a desayunar y no hay nadie abajo, así que aprovecho para salir, estaba amaneciendo, cuando vi a un chico estaba en la valla.
- Oye, ¿Qué haces aquí?, ¿Quien eres?-digo acercándome a la valla, ahora le veo con mas claridad, es un chico alto, con el pelo a media melena y de un color negro apache, ojos azul zafiro.
-Perdona, ¿está Max?-  en ese momento me quedo de piedra, Max era mi abuelo, el mismo abuelo quien nos dejo la casa de herencia y ahora estamos viviendo aquí.
-¿Esto es alguna broma pesada o algo parecido?- 
-No, ¿a que te refieres?, por cierto, ¿quien eres?- dice arqueando una ceja
-Eso lo he preguntado yo primero, así que contéstame- digo mientras cruzo al otro lado de la valla.
-Caleb, ¿y ahora tú?-  dice con una sonrisa.
-Alicia, ¿Caleb, me suena?, ¿nos hemos visto antes?-
-Si en tus mejores sueños, preciosa - eso me recuerda a Liam y me da un escalofrío
-No te habrás confundido y será en mis peores pesadillas- digo arqueando una ceja
-Muy graciosa, bueno ¿esta Max?- dice cambiando de tema
-No te has enterado…-me niega con la cabeza- …Mi abuelo o Max ha muerto-
-¿¡Qué?! , de verdad, ese viejo truhan lo sabía y no me había dicho nada…- entonces me mira- ¿Era tu abuelo?-
-Si, por eso estoy viviendo aquí  con mis padres y mi hermano pequeño-entonces algo se le ilumina en la cara.
-Entonces tu eres su nieta…-dice vacilante-… ¿eres la mayor?-
-Si… ¿qué importa eso?-digo vacilante- bueno será mejor que me vaya, tengo cosas que hacer-lo digo solo para escaparme de esta conversación, que se estaba volviendo cada vez mas incomoda.
-Espera-me coge del brazo- por favor no te vallas, ven conmigo un rato-me intento librar de su brazo pero no puedo.
-¿Qué  pero si no te conozco?- digo.
-Por favor, es importante, por favor-dice una vez más.
-Esta bien, ¿A dónde vamos?-
-Sube- me dice, indicándome una moto.
-¿No creerás que me voy a subir  a una moto?-
-No pienso discutir mas, sube- me monto sin rechistar pero a cambio le hecho una mirada asesina- Vamos no es  para tanto-decido callarme, cuando arranca me agarro a él  lo que le hace reír, nos adentramos  en el bosque hasta que llegamos a una pequeña casa de madera, que curiosamente me recuerda a la casa que soñé la noche anterior, entonces me bajo y la observo durante un rato, después me acerco hasta la puerta no quiero mirar por la herradura de la puerta, entonces se para detrás de mí, Caleb- ¿Qué ocurre?-
-Nada es que soñé con esta casa, y el sueño que digamos no era muy agradable el sueño, creo que me voy-
-Por favor no te vallas necesito que te quedes aquí para explicarte…- decido darme la vuelta y me voy, esta vez no me detiene.
No se por donde exactamente por donde tengo que ir, pero por suerte encuentro las huellas dela moto, aunque, increíblemente  ya están casi borradas. De repente oigo un ruido, que al instante cesa aunque vuelve a sonar, esta vez lo oigo con claridad, es un aullido de lobo, pero es imposible, los lobos salen por la noche, a parte los pocos que hay están en reservas de animales en peligro de extinción. Empiezo a notarlo cada vez más y cada vez mas decido correr por el lado contrario de los aullidos, y así hasta que llego a casa, es como si me hubiese intentado guiarme.
-Gracias, sí me has oído aúlla- oigo el aullido, pero a parte también veo a aquel lobo, de un pelo negro como el carbón, entonces le observo los ojos, yo les he visto antes. Cuando se da cuenta se va. Entonces decido regresar a casa y pensar sobre todo esto. 

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